CIUDADANO Y ORGULLO II
Pedro Zerolo, debió impresionarme....
¿Admiración? ¿asombro? ¿Puedo admirar a Pedro Zerolo? En cierto modo sí (entiéndaseme), no tengo el gusto de conocer a esta persona, actual líder de un movimiento social. El movimiento social gay, el denominado lobby gay es una realidad. Una realidad indiscutible. En cierto modo, la admiración brota cuando ves a una persona convencida por sus ideas, sean cuáles sean. Es de admirar y de respetar.
Pero comprender o dar su lugar a una persona y a sus ideas, no quiere decir que uno deba sucumbir a ellas, a sus propuestas. El discurso de Zerolo es como el del encantador de serpientes, encandila al tonto, hipnotiza al distraído, incluso destila musicalizad, no obstante su acento le otorga encanto y amabilidad. Pedro Zerolo utiliza términos como “poético”, “compromiso”, “fraternidad”, “igualdad” (¡mucha igualdad!!), suaves aguas y brisas para el oído. Zerolo, como tantos otros adiestrados de la izquierda, son expertos manipuladores, tergiversadores del lenguaje, ahí radica su éxito. En su expresión manipuladora y en la ignorancia y ausencia de rigor intelectual que lamentablemente ocupan las mentes de una amplia ciudadanía española.
Frases literales de Zerolo como: “Por tanto, lo gay se convierte en un movimiento de transformación social, transgresor y de izquierdas, como de izquierdas han sido todos los movimientos de liberación”. “Yo creo que lo que estamos encabezando los gays y las lesbianas, simbolizado en esa bandera, es algo que "va más allá del arcoiris". Estamos poniendo de manifiesto la realidad de una nueva sociedad.”.“Y eso va a ser así porque se ha ido puliendo un discurso, desde el respeto y la coexistencia, hacia un nuevo pacto social entre mujeres y hombres. Por eso, yo llevo hablando, hace muchos años, del día del orgullo ciudadano”.
¡Pero criatura de Dios!! Muy alta es tu ambición, cuando una sóla es la humana condición. Las pretensiones, los sueños de “transformación social” suponen una ilusión, un engaño más tanto del lenguaje como de la imaginación. Pretender que la persona humana sea otra cosa distinta a lo que es, esto es hombre y mujer, no supone cosa distinta a una irrealidad, que disfrazar la irrealidad de aparente realidad.
A esto nos enfrentamos, y lamentablemente muchas personas caen ante el encantamiento, la ligereza de pensamiento, la huida de lo perenne, verdadero, en una palabra de llamar a las cosas por su nombre. Por mucha transformación social que se pretenda, la transformación humana, en su esencia nunca la logrará lo humano, ningún ser humano, ya se encargó en su momento el Ser Divino, y a Este, no hay quien le gane.


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